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Estudio del ICEX sobre las posibilidades del mercado de la carne de cerdo española en Chile




El ICEX acaba de difundir un informe sobre el mercado de porcino de capa blanca en Chile en el que muestra que se trata de un mercado atractivo para las firmas españolas. Durante 2018 el país andino produjo productos cárnicos porcinos por valor de 1.156.409 millones de dólares. Asimismo, España ha sido el principal proveedor de productos porcinos de capa blanca en el mercado chileno durante el trienio 2015-2018. Cabe destacar que Estados Unidos se sitúa en el segundo puesto en el ranking de importaciones a Chile, con un volumen de importación bastante inferior al español.

Las importaciones han disminuido en cerca de un 3% con respecto a 2017 como consecuencia del aumento de la producción nacional de la carne de porcino. Cabe mencionar que existe una estrategia público-privada en el país andino para lograr una mayor producción y competir con los productos porcinos de importación

Por otro lado, las exportaciones que habían sido tradicionalmente superiores a las importaciones fueron en 2018 casi la mitad del valor de las importaciones. Desde 2016 la balanza comercial chilena se ha invertido, pasando a ser un país netamente importador como consecuencia de la fuerte demanda local y la falta de oferta nacional, que destina cerca de un 47% de su producción a la exportación.

En relación con las empresas que operan con productos porcinos de capa blanca, cuatro grandes cadenas del retail son las que se reparten casi el total del mercado, con una cuota conjunta del 92,5% de las ventas de productos alimenticios y bebidas. Éstas son: grupo Walmart, con un 38%; grupo Cencosud, con un 26%; grupo SMU, con un 21,5%; y grupo Falabella, con un 7%. Así, es importante destacar el alto grado de concentración del mercado que tienen en sus manos.

En cuanto al consumidor chileno cabe subrayar que la carne de cerdo se sitúa en tercer lugar, entre las carnes preferidas por las familias chilenas y que Chile ha más que triplicado en los últimos 30 años el consumo nacional de producto porcino, pasando de un consumo de 5kg/pc a 18 kg/pc. El incremento poblacional, el incremento del ingreso per cápita y la apertura comercial han permitido acceder a estos productos a un mayor volumen de consumidores chilenos y obtener los mismos a precios menores. Las expectativas de crecimiento del consumo chileno de carne porcina hacen de Chile un escenario propicio para las exportaciones españolas. No obstante, es preciso tener en cuenta que su población es de 17 millones de habitantes y el crecimiento demográfico del país es lento.

En relación al precio de los productos porcinos estudiados, teniendo en consideración la renta disponible del consumidor y la gran concentración del mercado por parte de las cadenas de retail, así como su poder negociador frente a los proveedores, las empresas extranjeras que exportan al país andino tienen que competir, entre otros aspectos, en precios. No obstante, los proveedores españoles aportan productos con altos estándares de calidad valorados positivamente por el mercado chileno.

Por otro lado, en atención a las posibles barreras relacionadas con el precio, es relevante mencionar que el peso chileno es una divisa relativamente estable (aunque bastante dependiente de la coyuntura internacional) y que, gracias al tratado de libre comercio suscrito entre la UE y Chile en vigor, no existen aranceles que encarezcan los productos porcinos importados desde España.

El producto español estudiado está muy presente en el mercado chileno. Es percibido positivamente por los consumidores y profesionales del sector, debido a su alto valor añadido derivado de su calidad, sabor y valores nutricionales.

La producción de carne chilena de porcino para ser exportada debe cumplir ciertos requisitos normativos e institucionales; como exigencias de ordenamiento territorial, de “licencia social”, de sostenibilidad y garantías de inocuidad, de bienestar animal, entre otros. Como consecuencia, las limitaciones al crecimiento en la producción porcina arrojan otro estímulo al ingreso de carne porcina española.

El tejido comercial del sector de la carne porcina, aunque centralice la mayoría de sus ventas en cuatro grandes cadenas de retail, se caracteriza por gozar de una gran diversidad de empresas que la integran: supermercados, hipermercados, tiendas de conveniencia, tiendas especializadas, tiendas pequeñas independientes, hoteles, restaurantes y catering, mercados mayoristas, ferias libres, etc. Sin embargo, la cadena de distribución de dichos productos es clara. Se estructura, a grandes rasgos, a través de compras directas a proveedores por parte de los grandes retailers; e indirectas, en el caso del resto de canales de ventas.

Tal y como se ha mencionado más arriba, el mercado chileno no cuenta con una protección especial en materia arancelaria para las importaciones de productos porcinos provenientes de la Unión Europea y, por el principio de libertad comercial que rige en Chile, puede importarse cualquier mercancía, salvo las prohibidas taxativamente en la legislación vigente (ningún producto agroalimentario está expresamente prohibido). No obstante, cabe mencionar que las operaciones de importación están sujetas a un régimen de IVA del 19%, calculado sobre el valor CIF de la mercancía y que deberá ser soportado por el responsable de la introducción del producto en Chile.
Asimismo, en materia de barreras no arancelarias, cabe señalar las exigencias sanitarias para la introducción de productos agroalimentarios al país que pueden alargarse en el tiempo y resultar tediosas. Chile es un país con amplia y estricta normativa, lo cual puede ser la una de las principales trabas para la importación de productos de la categoría agroalimentaria.

Por otro lado, en lo que respecta a la normativa aplicable, cabe subrayar que existe una reciente regulación específica en materia de etiquetado, como consecuencia de los alarmantes índices de obesidad del país y el empeño público a cambiar los hábitos de consumo de los chilenos. La conocida como “Ley del Etiquetado” establece un etiquetado obligatorio en función de la composición y proporción alimenticia de cada producto.

Si bien el mercado de productos de la carne porcina es un mercado de alta competitividad, todavía existe un interesante potencial de crecimiento que ofrece oportunidades a empresas que españolas que decidan emprender sus actividades en el sector. Los factores que sustentan esta afirmación son, a grandes rasgos, los siguientes:

  1. la insuficiencia de producción local;
  2. el aumento de la clase socio-económica alta, derivada del incremento general de los ingresos;
  3. el cambio en los hábitos de consumo de los chilenos a unos más saludables y la consiguiente búsqueda de alimentos de mayor calidad;
  4. el papel, cada vez mayor, del e-commerce, como formato de venta alternativo al tradicional; (v) la estabilidad económica y la apertura comercial del país;
  5. y la buena reputación y la confianza en el producto porcino español.

Con todo, teniendo en cuenta las características del sector chileno, así como el posicionamiento de las empresas españolas en este país, existen diversas oportunidades para que proveedores españoles logren una posición competitiva en el mercado chileno.

Sin perjuicio de lo anterior, es relevante destacar de nuevo el alto grado de concentración del mercado por parte de las grandes cadenas de retail. Por ello, las empresas españolas que pretendan penetrar en el mercado deberían partir de una posición muy competitiva para lograr dicho objetivo.

Pueden tener acceso al informe completo en el siguiente enlace.

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