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La Plataforma Carne y Salud celebra una jornada para analizar el impacto de la estrategia De la Granja a la Mesa


La Plataforma Carne y Salud ha organizado una jornada en la que se ha analizado el impacto que sobre el sector ganadero español y sobre la salud va a tener la estrategia De la Granja a la Mesa que ha presentado recientemente la Comisión Europea.

Una de las intervinientes ha sido la eurodiputada Clara Aguilera que aseguró que "necesitamos una apuesta común para defender nuestros productos, nuestro modelo de producción ganadera y nuestra dieta mediterránea, con un consumo equilibrado de todos los alimentos para la salud". Aguilera indicó que quiere conocer el estado de opinión y la información de los sectores, para configurar adecuadamente la opinión del Parlamento Europeo y la dirección de la normativa que se generará a partir del año próximo para desarrollar la Estrategia y el Pacto Verde.

Destacó que no hay un conocimiento adecuado a nivel político ni social sobre lo que aportan las producciones ganaderas y el potencial que ofrecen a la sociedad en los distintos ámbitos y las mejoras que se han promovido y se siguen trabajando en temas de sostenibilidad, salud o modelo productivo. Es difícil trasladar esos mensajes porque hay un gran marketing en contra, pero es un debate en el que hay que participar y mostrar todo lo que los sectores están trabajando, claramente y con los criterios científicos adecuados, con datos y sin dejarse llevar por opiniones o determinados criterios, muy respetables, pero que no pueden marcar la dirección de la acción normativa.

Destacó el hecho de que sea la Comisaria de Salud quien está coordinando el desarrollo de esta Estrategia, y no los responsables de Agricultura o Medio Ambiente de la Comisión, lo que refleja claramente las intenciones, e indicó que un elemento sustancial que ayudará en el debate es ir de la mano los sectores ganaderos, las instituciones y representantes políticos, administraciones y asociaciones con  una voz unida. 

En la jornada se pusieron encima de la mesa los puntos esenciales de la propuesta de la Comisión Europea en lo que se refiere a la producción ganadera y a la carne, con intervenciones de expertos en sostenibilidad, salud y derecho agroalimentario, para abordar lo que el sector considera como un futuro amenazador si esta estrategia de la UE, que sin duda contiene también numerosas propuestas estratégicas de valor, sigue adelante en los términos en los que se ha presentado.

En su introducción, el portavoz de Carne y Salud, José Manuel Alvarez, destacó que todos los sectores han de trabajar por una transición global hacia sistemas agroalimentarios más sostenibles, pero sin socavar no ya el desarrollo sino incluso la supervivencia del medio rural y la vertebración fundamental para nuestro país que representa el sector agroganadero y cárnico. Tanto las granjas como buena parte de las empresas cárnicas están ubicadas en el medio rural, donde evitan el despoblamiento y contribuyen a generar riqueza, cohesión territorial y empleo. 

Para fijar la relevancia socioeconómica del sector ganadero-cárnico precisó que dos millones de personas viven de la cadena ganadero-cárnica en España, de ellas más de medio millón de personas directamente en la ganadería y otras 200.000 en la industria cárnica y el comercio minorista.

El sector cuenta con una implantación de más de 350.000 granjas y una aportación de 16.000 millones de euros a la Producción Final Agraria, mientras que la industria representa una facturación de 26.882 millones de euros y 7.555 millones en exportaciones, junto a ventas superiores a 4.500 millones de euros de las carnicerías-charcuterías.

 

En su presentación sobre la sostenibilidad de la producción ganadera española, Manuel Lainez, Dr. Ingeniero agrónomo y consultor en Investigación e Innovación Agroalimentaria, expuso los retos del Green Deal y la Estrategia De la Granja a la Mesa (F2F) para conseguir una reducción de gases de efecto invernadero (GEI) del 50-55% en 2030 y la neutralidad climática en 2050, y el importante papel que puede jugar la ganadería en esos objetivos y herramientas de transición.

Detalló que las emisiones de la ganadería y agricultura crecieron hasta el año 2000 para descender de forma clara desde entonces, y recordó que la ganadería solo representa un 7,8% de las emisiones de GEI de España, según los datos oficiales del Inventario de Emisiones del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, frente a los correspondientes a sectores como el transporte (27%), industria (19%) o la generación eléctrica (17%).

Lainez explicó que el metano producido por la ganadería es biogénico y solo permanece en la atmósfera 12 años, frente a los miles de años que permanecen gases como el CO2 que producen otros sectores de actividad. También ofreció datos de algunos sectores ganaderos que tienen huella ambiental negativa (mayor secuestro de carbono que emisiones); las estrategias sectoriales para incrementar la sostenibilidad, así como la circularidad de la ganadería en la producción de biofertilizantes, biogás o extracción de nutrientes; los servicios ecosistémicos que ofrece; la promoción de la biodiversidad y el aprovechamiento de más de 25 millones de hectáreas pastoreadas, no aptas para la agricultura; la prevención de incendios, la conservación del paisaje y su contribución al desarrollo rural y territorial.

 

Por su parte, el Dr. Antonio Escribano, especialista en Endocrinología y Nutrición y en Medicina del Deporte, presentó las implicaciones para la salud de los europeos de la restricción de consumo de carne planteada en la Estrategia F2F y habló de su concepto de "sostenibilidad de la salud".

La estrategia no debe ser "de la granja a la mesa", sino "de la granja a la salud", "de la granja al organismo", ya que los alimentos de la mesa hay que consumirlos para incorporar sus nutrientes al organismo, y determinados enfoques restrictivos como los que plantea la Comisión Europea pueden desembocar en carencias nutricionales. 
Indicó que con los niveles actuales de consumo de carne en nuestro país, las necesidades de nutrientes esenciales están cubiertas pero a un nivel muy ajustado.

Para el Dr. Escribano, si se restringe de forma generalizada el consumo de productos animales las necesidades de proteína y aminoácidos y otros nutrientes como numerosos minerales y vitaminas quedarían por debajo de los niveles requeridos para un estado saludable. "Ingerimos comida, pero absorbemos moléculas. Y esas moléculas son cuantificables, son números, son cantidades que nuestro organismo necesita. La alimentación es bioquímica, no filosofía. De cómo elijamos la comida depende nuestra salud, longevidad, estado de ánimo, capacidad cognitiva, capacidad defensiva... Y la carne tiene nutrientes esenciales. Si no existieran los ganaderos, todos tendríamos que ser ganaderos".



Por último, intervino José Luis Palma, especialista en Derecho Agroalimentario, que habló sobre las denominaciones cárnicas en productos sin carne. Hay una regulación comunitaria sobre la información que debe suministrarse al consumidor y la norma española sobre etiquetado, presentación y publicidad de los productos alimenticios. En este sentido, la comercialización de productos con base vegetal bajo denominaciones de productos cárnicos podría calificarse como acto de competencia desleal, a la luz del RD 474/2014 que establece la norma de calidad de los derivados cárnicos. Nada impide que esos productos se comercialicen, pero no apropiándose de una denominación que no les corresponde.

Porque también es un acto de confusión al consumidor ya que los nutrientes de unos productos y otros no son equiparables, y este consumidor debe tener claros estos aspectos nutricionales, de composición, las repercusiones sobre su salud, etc., con un conocimiento adecuado que ya está regulado en la normativa de etiquetado.

Por ello, José Luis Palma abogó porque la UE tuviera en cuenta estos aspectos en la modificación de la normativa comunitaria en la que está trabajando, y que incluye las denominaciones de productos, para proteger el funcionamiento de la ganadería y la producción cárnica y para que haya una elección real de lo que está adquiriendo el consumidor, sin que se haga una apropiación de términos del ámbito cárnico, correspondientes a productos y sabores de las tradiciones culturales europea y española que pueden verse muy seriamente afectados si se permite esa comercialización.
 
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