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El ICEX analiza el mercado japonés y sus oportunidades comerciales para la carne de vacuno y ovino española


Tras la reciente autorización para exportar a este mercado

El ICEX ha dado a conocer un informe sobre las posibilidades comerciales existentes para la venta de carne de vacuno y ovino española en Japón que ha sido elaborado por la Oficina Comercial de la Embajada de España en Tokio. La producción de carne de vacuno en Japón se ha situado en los últimos años en torno a las 330.000 toneladas, de las cuales sólo un 0,4 % se destina a la exportación. Por contraste, las importaciones han experimentado un crecimiento del 24,5 % en el periodo 2015-2019, el cual ha sido especialmente pronunciado desde 2017. Del total de vacuno vendido en el mercado japonés, el 34,2 % es de producción nacional, el 30 % es vacuno australiano y el 25 %, estadounidense.

En conclusión, nos encontramos ante un mercado de un volumen de casi 950.000 toneladas en el año 2019, de las cuales el 64 % fueron importaciones, y en el que en los últimos años se ha producido un aumento de los niveles de dependencia del exterior.

Las importaciones japonesas en 2019 alcanzaron un máximo histórico de 615.389 toneladas. De ellas, 340.494 toneladas corresponden a carne congelada y 274.895 toneladas a carne fresca o refrigerada. En términos de valor, sin embargo, la partida de carne fresca o refrigerada cobra mayor importancia que la de congelada, con 231.617 millones de JPY (unos 1.900 millones de euros), frente a los 152.843 millones de JPY (unos 1.250 millones de euros) de la carne congelada.

El conjunto de las importaciones japonesas ha experimentado en el período 2015-2019 un crecimiento del 24 % en volumen y del 14 % en valor. Dicha evolución se ha debido especialmente a la partida de carne de vacuno fresca o refrigerada (aumento del 34 % en volumen y 27 % en valor). Mientras que las importaciones de carne congelada han experimentado un incremento del 17 % en volumen, pero una merma del 1 % en cuanto a su valor.

En general, el mercado japonés está dominado por tres actores principales: Japón, Australia y Estados Unidos. Otros actores secundarios son Canadá, Nueva Zelanda y México. La producción de carne japonesa supone un 34 % del consumo nacional, y se divide en tres categorías: Wagyu, producto utilizado en platos gourmet (44 % de la producción), ganado lechero (27 % del total) y ganado híbrido, variante que más ha crecido por su alta rentabilidad hasta alcanzar el 26 % de la producción.

Australia se sitúa como el principal exportador de carne de vacuno a Japón (48 % de las importaciones), seguido de EE. UU. (un 41 % del total). No obstante, para el periodo 2015-2019, las exportaciones de EE. UU. han presentado un crecimiento, de casi el 32 %, muy superior al de las australianas que, de hecho, han disminuido en un 4,3 %.

Si se atiende a los resultados obtenidos en función de las diferentes tipologías de carne de vacuno, EE. UU. se posiciona como el principal exportador en carne fresca o refrigerada, seguido muy de cerca y con valores casi idénticos por Australia que, por su parte, ocupa la primera posición en lo que a carne congelada se refiere.

Las importaciones japonesas de carne de ovino son mucho menores que las de carne de vacuno, alcanzando las 21.959 toneladas y los 20.708 millones de JPY (unos 170 millones de EUR). En términos globales las importaciones han experimentado un incremento en el periodo 2015-2019 del 21 % en volumen y del 28 % en valor. Este aumento ha sido principalmente impulsado por el incremento del valor de las importaciones, tanto de carne fresca o refrigerada (31 % en volumen y 35 % en valor), como congelada (14 % en volumen y 19 % en valor). Al no existir apenas producción nacional, la dependencia de las importaciones es casi total.

Australia lidera las exportaciones de carne de ovino, con unas cifras de 14.499 toneladas y 13.376 millones de JPY en el año 2019 (65 % del valor total de las importaciones japonesas). Ello supone unos valores muy similares a los del año 2018. Nueva Zelanda (32 % del valor total importado), con
6.366 toneladas y 6.617 millones de JPY, se sitúa como el principal competidor de Australia. De manera similar a las de este país, las exportaciones neozelandesas sufrieron un estancamiento entre los años 2014 y 2016. Desde entonces su tendencia ha sido positiva: en el periodo 2015-2019 sus exportaciones crecieron un 15 % en volumen y un 32 % en valor.

Si bien estos dos actores se reparten el 98 % del mercado, cabe destacar la evolución de las exportaciones islandesas, así como la reciente introducción de las de Francia y EE. UU., a las cuales se han sumado en el 2019 las de Argentina, Reino Unido y Hungría.

Los aranceles generales a la importación de la carne de vacuno se sitúan en el 38,5 %, excepto en los casos de EE. UU. y de aquellos países que forman parte del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP-11), así como los de la UE gracias al Acuerdo de Partenariado Económico entre la Unión Europea y Japón (EPA por sus siglas en inglés). Para los países de la UE el arancel previo a las exportaciones de vacuno del 38,5 % se redujo al 27,5 % tras la entrada en vigor del acuerdo; actualmente se sitúa en el 26,7 % y, a partir del 1 de abril de 2020 (fecha que marca el inicio del año fiscal en Japón), será del 25,8 %. Este porcentaje disminuirá en los próximos años hasta alcanzar un arancel fijo del 9 % al término de un periodo de dieciséis años

En el caso de la carne de ovino, el arancel es del 0 % para las exportaciones de todos los países.

La importación de productos de vacuno y ovino se encuentra prohibida desde todos aquellos países que han experimentado episodios de encefalopatía espongiforme bovina. En el caso de España, esta prohibición ha estado en vigor hasta el 15 de enero de 2020, por lo que la carne de origen bovino puede ser exportada actualmente desde España a Japón.

En términos de consumo, en 2017 el consumo per cápita de carne de vacuno en Japón se situó en 7,13 kilos anuales. Se estima que el consumo siga aumentando hasta los 7,19 kilos en 2027. En contraste, el consumo per cápita de ovino en Japón apenas fue de 0,17 kilos en 2017. El área de mayor consumo es Hokkaido, al ser la región con mayor tradición culinaria de este producto. Pese a que en los dos últimos años el mercado ha aumentado, se estima que la demanda de ovino se verá ligeramente reducida hasta alcanzar un consumo medio de 0,13 kilos per cápita en 2027.

El mayor consumo de carne de vacuno se da entre la población joven (15-29 años), pero ha disminuido en los últimos años. En paralelo, se está produciendo un aumento en el consumo entre los grupos de mayor edad. Este crecimiento se concentra en las franjas de 50-59 años y de más de 70, como consecuencia de su alto contenido proteínico y sus beneficios para la salud. En el caso de la carne de ovino, en los últimos años se ha detectado un aumento de la demanda de la carne de ovino por parte de la población más joven.

El consumo de carne de wagyu con alto nivel de marmoleado suele ser puntual y en restaurantes de lujo. No obstante, su elevado precio ha derivado en su paulatina sustitución por otras carnes extranjeras de alta calidad, pero de precio inferior. La demanda de vacuno extranjero es muy variada, y proviene tanto de un público de alto nivel adquisitivo como de las cadenas de comida rápida, en el caso del producto procesado. Más de la mitad del consumo de vacuno se concentra en el canal HORECA. Cabe mencionar el aumento de la popularidad de las barbacoas en los últimos años.

Mientras, la carne de ovino posee una presencia menor, pero muy arraigada en Japón. La inclusión de este alimento en la dieta japonesa se limita al jingisukan, tipo de barbacoa japonesa. La gran mayoría de su consumo se realiza a través del canal HORECA, principalmente en restaurantes de jingisukan en Hokkaido y establecimientos extranjeros (especialmente de alta cocina francesa). La demanda de ovino en supermercados y grandes almacenes es de carácter reciente y se limita a la venta de costillares, debido a la poca presencia de este producto en la cultura culinaria local.

Los consumidores aprecian la calidad de este producto, pero al mismo tiempo encuentran dificultades en su consumo. Algunas de sus cualidades más apreciadas son su sabor, bajo contenido en grasas y altos valores nutricionales. Existen dificultades para atraer a nuevos consumidores debido al sabor de esta carne, muy distintivo y fuerte para el paladar japonés.

El mercado de la carne de vacuno en Japón se encuentra en fase de madurez, pero todavía presenta perspectivas positivas a corto plazo: se estima que las importaciones crezcan en torno al 4 % en 2019, en contraste con el crecimiento del 17 % de 2014 a 2018. La reducción de la producción nacional en un 0,35 % seguirá planteando perspectivas positivas para los exportadores de carne de vacuno, pese a la ralentización del mercado. Mientras, en el caso de la carne de ovino se prevé una reducción de las importaciones del 2 % en el periodo 2018-2027 como consecuencia de la disminución de la población y el estancamiento del consumo per cápita.

Pese a la reducción de las previsiones de crecimiento en los próximos años, ambos productos presentan oportunidades de mercado que pueden ser aprovechadas por las empresas españolas como método de introducción en el país, tales como la creciente importancia de la conveniencia del producto, el interés por sus beneficios para la salud y la aparición de nuevos patrones de consumo.

En último lugar, debido a la amplia tradición en el mercado de los productos procedentes de Australia, EE. UU. y Nueza Zelanda, su mayor cercanía geográfica y sus mayores cifras de producción, España no se encuentra en condiciones para competir en igualdad de oportunidades con estos exportadores. En consecuencia, se recomienda a las empresas españolas interesadas en el mercado japonés establecer una estrategia de mercado intentando posicionar su producto en el mercado gourmet, ámbito en el que carne de origen europeo posee mayor importancia.

Pueden obtener el informe completo en el siguiente enlace.
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