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Un estudio de Embrapa muestra cómo varía la huella hídrica según el tipo de cría del ganado vacuno


Una investigación realizada en  Embrapa Pecuária Sudeste  (SP) encontró diferencias que alcanzaron los siete mil litros de agua por kg de canal entre el valor promedio y la huella hídrica máxima (PH) entre bovinos. El resultado reveló que es posible encontrar grandes diferencias entre animales en el consumo de agua durante la producción de carne. Con ello, los científicos concluyeron que es fundamental considerar a los animales de forma individual para proponer acciones con el fin de reducir la huella hídrica en el ganado vacuno.

Según el investigador de Embrapa, Julio Palhares, el cálculo utilizado no tiene precedentes y es la primera vez que se calcula la huella de la carne vacuna en Brasil con datos generados en el propio sistema de producción. Generalmente se utilizan fuentes secundarias, como las del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), por ejemplo.

Durante dos años y medio, Embrapa generó estos cálculos considerando el sistema de cría y cría en pastos y terminación en confinamiento de los animales de la raza Nelore utilizada para la producción de carne de vacuno.

Los datos de esta investigación han sido publicados en el artículo Huella hídrica del sistema de producción de ganado vacuno tropical: el impacto de la alimentación animal individual y de manejo en la revista internacional Avances en los recursos hídricos, considerado un referente mundial en los estudios sobre el uso del agua.

Los sistemas de producción ganadera varían según los aspectos ambientales y de gestión y esto influye en el valor de la huella hídrica. “Estamos investigando cómo mejorar la eficiencia hídrica del ganado y qué decisiones de gestión o soluciones tecnológicas pueden utilizar los ganaderos para promover esta eficiencia. El uso de subproductos agrícolas en las dietas puede ser una de estas prácticas. Sin embargo, la investigación en esta área no ha investigado completamente su beneficio potencial para mejorar la eficiencia hídrica del producto cárnico”, explica Palhares. 

En este estudio, se probaron dos dietas diferentes para el ganado en el período de confinamiento: una convencional y otra que utiliza subproductos agrícolas. El uso de alimentos alternativos promovió una mejor eficiencia del agua. Además, mantuvo el rendimiento de los animales. En el experimento, la dieta convencional consistió en ensilado de maíz, concentrado de maíz y harina de soja. Los subproductos, en cambio, se basaron en ensilaje de maíz y concentrado de germen graso de maíz, pulpa de cítricos y piel de maní.

Palhares señala que para ser precisos en la toma de decisiones basadas en la huella hídrica, se debe considerar la individualidad animal y luego proponer soluciones de manejo adecuadas para que sean adoptadas por el ganadero en las fincas. El ganado presenta comportamientos de consumo que varían a lo largo de la vida y también entre individuos. Cuanto mayor es el consumo del animal, mayor es el valor de su huella hídrica. “Esto demuestra la importancia de conocer y gestionar el rebaño con precisión”, explica Palhares.

La información generada por la investigación, además de ayudar a los ganaderos a proponer buenas prácticas en la finca, puede ser de utilidad para que las instituciones gubernamentales y privadas comprendan y demuestren la relación entre la producción de ganado de carne y el uso del agua, mejorando la imagen ambiental del ganado de carne para el mercado nacional e internacional.
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