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Rabobank advierte de los cambios que el etiquetado Eco-Score va a exigir a la industria alimentaria


Solo han pasado unos meses desde el lanzamiento de la etiqueta Eco-Score en la parte frontal de los envases alimentarios de algunas de las cadenas de distribución, pero parece haber tenido un buen comienzo. Tanto el gigante de las tiendas de descuento Lidl como el supermercado belga Colruyt ya han expresado interés en utilizar esta guía medioambiental para los consumidores en sus tiendas.

En todo caso, esta es una señal de que los productores de alimentos deben tomarse en serio el Eco-Score. Así como Nutri-Score alienta a los consumidores a tomar una decisión más saludable, Eco-Score también tiene como objetivo facilitar que los consumidores consideren el impacto ambiental y ecológico al comprar alimentos, asegura Rabobank.

"Si Eco-Score continúa poniéndose de moda, los productores de alimentos pronto competirán más directamente en sostenibilidad, lo que probablemente resultará en una mayor transparencia con respecto al abastecimiento y el envasado, así como a una mayor motivación para buscar la certificación", asegura la entidad.

Eco-Score, una etiqueta frontal que mide el impacto ambiental de un producto, fue lanzada en enero de 2021 por un colectivo de diez iniciadores franceses (incluida la Iniciativa ECO2, Open Food Facts y ScanUp). Esta etiqueta ambiental tiene muchas similitudes con la exitosa introducción de la etiqueta de salud Nutri-Score en 2017. Varios supermercados han manifestado su intención de implementar o probar Eco-Score en sus tiendas. Colruyt en Bélgica ya lo está usando, y en abril de este año, Lidl anunció que pondrá a prueba el uso de Eco-Score en sus supermercados de Berlín.

El Eco-Score calcula la huella ambiental de un producto utilizando el método de Huella Ambiental del Producto (PEF), que se basa en la Evaluación del Ciclo de Vida (LCA). Esto significa que se tiene en cuenta la huella total (desde la granja hasta la mesa) de un producto, y los factores de emisión generalmente aceptados de Agribalyse (desarrollado por la Agencia Francesa de Gestión del Medio Ambiente y la Energía, Ademe) se utilizan para realizar estos cálculos.

Además del cálculo de LCA, se otorgan puntos de bonificación o penalización para varias áreas donde el método de LCA se considera inadecuado. Estos incluyen el origen del producto, la certificación para un método de producción en particular, como el comercio orgánico o justo, el envasado, la biodiversidad y la estacionalidad. El LCA otorga una puntuación entre 0 y 100, y la bonificación o los puntos negativos pueden dar lugar a una degradación o mejora que oscile entre -15 y +20 puntos. Esto da como resultado un puntaje final de A a E, similar al ya existente Nutri-Score.

Implicaciones para los productores de alimentos: un nuevo tipo de competencia
Cuando se les pregunta, la mayoría de los consumidores dicen que se preocupan por el impacto ambiental de sus alimentos y anhelan información más clara al respecto. Aunque todos sabemos que lo que la gente dice y lo que hace puede diferir, Eco-Score debería facilitar que los consumidores tomen decisiones de compra más allá del precio y el gusto.

Una vez que los minoristas comiencen a respaldar este puntaje, dependerá de los productores de alimentos posicionarse en consecuencia. Es de esperar que los productores de alimentos intenten competir ajustando o reformulando sus ofertas para lograr un Eco-Score más alto. O, incluso, los minoristas de alimentos podrían pedirles que mejoren su Eco-Score, especialmente en el caso de los productos de marca blanca. Como resultado, los productores de alimentos competirán más directamente por la sostenibilidad.

Esta nueva dimensión competitiva podría expandir el número de competidores para incluir no solo productos dentro de la misma categoría de alimentos, sino también productos más allá de esa categoría de alimentos. Por ejemplo, un consumidor que busca comer algo el viernes por la noche podría, en función de un cierto puntaje ecológico, decidir reemplazar sus anacardos habituales con una versión más sostenible, o podría optar por patatas fritas Eco-Score. 

De manera similar, un comprador podría sorprenderse por la alta huella ambiental de un aguacate y optar por hummus en su tostada. Estos posibles cambios podrían hacer que algunos productores de alimentos reconsideren su cartera de productos y / o consideren reformular sus productos con ingredientes más sostenibles.

Todo esto plantea la cuestión de cómo los productores de alimentos pueden mejorar su Eco-Score y mantenerse por delante de la competencia. El cálculo de LCA da una emisión 'promedio' para un alimento en particular, como el pan. Para aumentar su puntaje, se incentiva a un productor a obtener algunos puntos de bonificación. Para obtener estos puntos de bonificación, un productor no solo debe implementar prácticas más sostenibles, también debe demostrarlo. 

Por lo tanto, una mayor transparencia por parte del productor de alimentos dará sus frutos. Cuanta más información sobre el origen, el embalaje sostenible o el método de producción, es más probable que se mejore la puntuación. Lo mismo ocurre con la certificación orgánica o de comercio justo; es una de las pocas opciones para superar a los competidores con productos similares.

Una gran diferencia entre los efectos de Nutri-Score y Eco-Score para los productores es el hecho de que toda la información necesaria para Nutri-Score ya estaba en el envasado, pero en la parte posterior del paquete y, por lo general, es demasiado detallada para que el consumidor promedio la comprender.

Este no es el caso de Eco-Score. Excepto por la ocasional certificación orgánica o de comercio justo, la huella ambiental no se encuentra en ninguna parte al frente o al dorso del paquete. Por lo tanto, la introducción de Eco-Score alentará a los productores a ser más transparentes sobre los aspectos ambientales en toda su cadena de suministro.

Desde Rabobank se muestran dispuestos a fomentar el desarrollo de una etiqueta medioambiental en la parte delantera del envase, ya que "ayuda a los consumidores a tomar decisiones más sostenibles e indirectamente empuja a los productores a tomar medidas en la dirección correcta. Incluso si hay algunas objeciones contra el método específico utilizado por Eco-Score, es un primer intento interesante".
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